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En Estados Unidos y Europa
La jubilación
privada a punto de quebrar
11 mayo 2003
América Economía
La clase media británica cree que su jubilación privada
está más protegida que la de los europeos del continente, que tienen un sistema
estatal de reparto. Tres años de colapso de los mercados bursátiles los despertó
de golpe.
Esa confianza ahora es una simple ilusión. "Los fondos de
pensión privados no están más protegidos que la jubilación prometida por el
Estado. Esto es así tanto para los esquemas de contribución definida como para
los 'planes de oro' (gold standard) de contribuciones definidas ocupacionales."
Esta cita, del insospechado diario británico Financial Times (17/3), es
lapidaria; el informe agrega que los jubilados privados ingleses se están
quedando casi sin jubilación y que "ya es muy tarde para Inglaterra impedir los
problemas creados por esta clase de sistema jubilatorio". En otras palabras,
según la gran burguesía, el capitalismo británico ya no
podría evitar que los trabajadores y la clase media de su país tengan un futuro
de miseria.
Un ejemplo ilustra de manera clara lo que esto significa. "Maurice Jones trabajó
en una fábrica textil durante 42 años. Por el plan de jubilación de su empresa,
Maurice esperaba recibir una jubilación anual de 32.000 libras esterlinas. Pero
la empresa quebró justo 2 años antes de su retiro jubilatorio.
Fue despedido sin recibir nada por todos los años de aportes". (Financial Times,
7/3).
Con todo, la pérdida de la jubilación es sólo una parte del problema, porque
además están yendo a la quiebra las empresas que tenían planes jubilatorios
asociados. "La posición financiera de los fondos de pensión británicos se
deterioró sustancialmente desde mediados de los '90". La razón es simple: los
aportes de los trabajadores fueron invertidos en acciones, bonos y otros papeles
que "cayeron sustancialmente de valor". Entonces, "cada
año se ensancha la brecha entre lo que se le debe pagar a los jubilados y
pensionistas y el valor de las inversiones de los fondos de pensión".
Según el
Financial Times, ese bache fue estimado por Morgan Stanley en 85.000 millones de
libras esterlinas.
En algunos casos, ese déficit es tan grande como el valor de las propias
empresas: "por ejemplo, Rolls-Royce tiene un déficit previsto de 1.120 millones
de libras esterlinas y el valor bursátil de la compañía es de 1.240 millones".
En Inglaterra, "casi el 40% de los haberes jubilatorios proviene de fondos
privados y el 60% de la jubilación estatal" (FT, 17/12/02).
Como sucede también en EE.UU., la jubilación privada puede provenir de planes de
jubilación de empresas o de administradoras especiales, llamados de "beneficios
definidos". Esto significa que, al jubilarse, el trabajador recibe una
jubilación definida (como porcentaje de su sueldo) al margen de los
rendimientos o quebrantos de las inversiones financieras realizadas con los
aportes durante su vida laboral activa.
Entre 1987 y 2001, según el Financial Times, había 4.000 planes de jubilación de
este tipo con enormes excedentes, porque los papeles financieros estaban tan
inflados que superaban los compromisos jubilatorios con los trabajadores, por lo
que las patronales redujeron sus propias contribuciones.
Pero con el desplome de bonos y acciones, no sólo se esfumaron los "enormes
excedentes" de los fondos de pensión sino también los activos de las grandes
empresas. Así, la calificadora de riesgo Standard and Poor's (7/2) puso "bajo la
vigilancia con perspectiva negativa la calificación de las
deudas a corto y largo plazo de 10 grupos europeos en relación a sus
obligaciones con las jubilaciones de sus asalariados" (Le Monde, 11/2).
Los grupos, que no pueden cumplir con los planes jubilatorios de sus
trabajadores, son nada menos que la siderúrgica alemana Thyssen Krupp, Arcelor,
Michelin, Deustche Post, GKN Holdings, Linde,
Pilkington, Portugal Telecom, Rolls Royce y TPG.
En EE.UU. está pasando lo mismo. El Fondo
de Garantía de las Jubilaciones Definidas (PBGC) pasó "de un excedente de 7.700
millones de dólares en 2001 a un déficit récord de 3.600 millones el último año"
(The Economist, 15/2).
En EE.UU. la situación es más grave porque golpea tanto a grupos económicos como
a los Estados. En la picota están, por ejemplo, Ford y General Motors; y no
afecta sólo la jubilación sino también la salud.
"La siderúrgica Bethlehem Steel anunció el sábado 8 de
febrero el cese de los pagos de ayuda médica y de seguro médico a sus 95.000
jubilados y sus familias" (Le Monde, 11/2), y esto luego de que "el Fondo
de Garantía de las Jubilaciones Definidas (PBGC) tomó a su cargo el pago de
jubilaciones
por 4.000 millones de dólares que el grupo no era capaz de cumplir". La
consecuencia es que ahora "los antiguos empleados del
grupo siderúrgico tendrán un aumento explosivo de su cuota médica de 6 a 200 ó
300 dólares por mes. Para los mayores de 65 años, el programa estatal de
ayuda médica
(Medicare) tomará a su cargo algunos gastos, en especial los hospitalarios, pero
no el descuento de los medicamentos, por ejemplo". (ídem). A esto se agrega la
crisis financiera de los planes jubilatorios de los Estados, que pasaron de "un
superávit de 112.000 millones de dólares en 2001 a un déficit de 180.000
millones a fin de 2002" (Financial Times, 14/3). Los más comprometidos son
Illinois, Ohio y Texas. Este déficit de los fondos de
pensión representa "cerca del 36% de los ingresos impositivos de
los Estados". (idem).
Ante esta bancarrota, lo que se buscó es que la crisis recayera sobre los
trabajadores. "La mayoría de los planes fueron cerrados para los nuevos
trabajadores, pero los trabajadores que tienen derecho a esos planes temen
fuertes cortes en los haberes o incluso en el cierre de las empresas" (Financial
Times, 6/3).
Ahora se pretende dar un paso más importante. Lo que las
burguesías europea y yanqui plantean es subir la edad de jubilación y, además,
transformar esos planes de pensión definidos en indefinidos, esto
es, que la jubilación privada de los trabajadores dependa del valor de los
fondos al momento de jubilarse, de tal manera que el trabajador asuma los
riesgos financieros.
Así funciona en la Argentina la jubilación privada. Por eso, a pesar de que
entre 1994 y 2001, "según el Ministerio de Economía, los recursos transferidos a
las Afjp (por los trabajadores) capitalizados a lo largo del período alcanzaron
los 37.376 millones de pesos o dólares" (Clarín, 9/3),
a comienzos de 2002, por la devaluación y la caída de los rendimientos esos
fondos valían 8.000 millones de dólares. Así, los trabajadores cargaron con la
pérdida, lo que se traduce en jubilaciones más reducidas.
Riesgo de insolvencia en los fondos de pensión de EE.UU.
Nuevos peligros para los fondos de pensiones de las grandes empresas de EE.UU:
según Merrill Lynch, hasta 346 fondos de firmas de este
país (un 75% de los componentes del Standard & Poor's 500) corren el riesgo de
no tener suficiente dinero para afrontar sus compromisos con los partícipes por
culpa de la caída de las acciones de compañías en las que han invertido.
En total, a los fondos de pensiones podrían faltarles 640.000 millones de
dólares. Una cifra que contrasta con los superávits de 2000 y 2001, situados en
215.000 y 500 millones respectivamente.
Entre las empresas afectadas figuran grandes grupos como General Motors, Ford,
SBC, Boeing e IBM, que, ahora, podrían verse obligadas a hacer aportes directas
a sus respectivos fondos de pensiones. En Europa ha sucedido esto con empresas
como KPN o BT Group.
Además, las crisis de éstos afecta a la propia generación de ingresos de las
compañías. Hasta el momento, las respectivas filiales financieras de las
empresas eran las encargadas de gestionar los fondos de pensiones y sus ingresos
pasaban directamente a las cuentas de resultados. Ahora quizá tengan que
cuantificar más pérdidas.
Julio Magri
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