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ECONOMÍA:
No a la reforma de pensiones - por
Edmundo Fayanás
Enviado por: redaccion
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En estos momentos, donde la crisis económica se empieza a
notar en todo su fulgor, con un crecimiento
del PIB raquítico, los gobiernos se plantean cambios muy significativos en sus
sistemas económicos,
procediendo a liberalizaciones masivas, según ellos para ser más competitivos.
Esto, está provocando un
fuerte malestar social en Alemania, Francia, con huelgas, manifestaciones, etc.
Todos estos gobiernos marcan una política económica de corte neoliberal, con
grandes recortes del
sistema social, es decir, beneficiando a las clases sociales poderosas y
perjudicando a las clases más
bajas, con lo cual nos encaminamos a una sociedad injusta socialmente. Nos están
cambiando el modelo
social europeo, sin que nos ofrezcan una alternativa socialmente aceptable.
El nivel de protección social europeo actual no tiene rival en el mundo. Europa
gasta alrededor del 10% de su PIB, mientras que el resto de países
industrializados como Australia, Canadá, Japón y Estados Unidos, ninguno de
ellos llega al 5% de su PIB en gasto social. Haciendo que estas sociedades sean
fuertemente injustas, como lo es la norteamericana.
Desde la Comisión Europea se defiende el Pacto de Estabilidad Presupuestaria,
pero éste fue acordado
cuando Europa crecía el triple que ahora. Con esta política, se obliga a los
gobiernos a optar por lo
más fácil, que es el recorte de las prestaciones sociales por considerarlas
generosas a las clases
bajas. Mientras que al mismo tiempo bajan los impuestos a los ricos, fomentan la
inversión en
capitales y aumentan injustamente los impuestos indirectos.
Como dice la catedrática de Derecho Constitucional, Teresa Freixes: “ Hay un
retroceso evidente de la
Europa Social, porque se está imponiendo la dinámica intergubernamental. Eso se
percibe incluso en
la confección del Tratado Constitucional europeo”.
Las medidas, que están proponiendo los gobiernos europeos, pasan por un
incremento de las cotizaciones
de diversos colectivos, entiéndase, autónomos, agrarios, etc. Alargamiento
efectivo de la vida laboral con
la necesidad de más años cotizados y con un retraso significativo de la edad de
jubilación. Una nueva
fórmula de cálculo para el cobro de la pensión extendiéndolo a todo el periodo
cotizado, significando una
disminución muy importante en su cuantía, lo que nos lleva a empeorar las
condiciones de jubilación.
Incentivan los regímenes profesionales privados y los fondos de pensiones como
grandes
salvadores de nuestro futuro. Estos neoliberales que denostan lo público y
alaban lo privado, lo
único que nos ofrecen es caer en manos de entidades privadas de ahorro.
La argumentación para tomar estas medidas pasan por la precaria situación
económica y por entender que
el sistema social actual es generoso por un lado y por otro, analizan la futura
situación demográfica, que
viene marcada por la mayor esperanza de vida de nuestros ancianos y con la
llegada masiva a la
jubilación, sobre el 2015, de los llamados “ baby boom “ de los años 1960-70.
El Banco Mundial predice en su último informe que en el año 2050 el número de
jubilados será
exactamente el doble que el actual. Una presión demográfica que será
especialmente elevada en
Italia y España, donde por cada 100 personas en edad de trabajar habrá casi 60
personas con más
de 65 años.
El Banco Mundial es el sancta santorum del neoliberalismo. Su solución pasa por
tener peores pensiones
públicas para poder cobrar, incentivándonos a buscar soluciones en el sector
privado.
La realidad es que los sectores privados no garantizan con sus planes de
pensiones nada, pues hoy
están casi todos en bancarrota. En los tres últimos años, la media de PERDIDA
del dinero
invertido ha sido sobre un 20%. El sector privado tiene unos riesgos altísimos y
no nos aseguran
nada cara al futuro. Si el Estado invirtiera en lo público, lo que dedica a
apoyar fiscalmente
dichos planes de jubilación, daríamos un paso importante en la sostenibilidad
del sistema público.
Cuando nos hablan de demografía, creo que hay que ser realistas y tener en
cuenta todos los factores que
le inciden. Para España se preveía para el año 2010 una población que rondaría
los treinta y nueve
millones de habitantes, cuando en realidad seremos cuarenta y tres. ¿Por qué
este error? Porque no se
tienen en cuenta otros fenómenos poblacionales como la emigración, que las tasas
de natalidad pueden
crecer, y otros fenómenos natalistas.
Es cierto, que la esperanza de vida de los españoles es alta y aun seguirá
aumentando, en consecuencia,
aumentará el número de jubilados.
Para hacer frente a este aumento de jubilados que se nos avecina, cabe
preguntarnos: ¿Sólo el recorte de
pensiones es la solución? ¿Hay otras posibilidades? A mi modo de entender, hay
otros tipos de políticas
que no pasan por el recorte social. Para ello, hay que partir del principio de
que la economía debe
estar al servicio del hombre y no como creen los neoliberales que el hombre debe
estar al servicio
de la economía. Pero conozcamos la realidad social española actual.
El 55% de los hogares españoles, es decir, siete millones y medio de hogares del
total tiene dificultades
económicas para acabar el mes. Casi cinco millones y medio de nuestros ocho
millones de pensionistas, es decir, el 71% del total cobran una pensión inferior
a los 600 euros y de ellos, cuatro millones largos,
cobran por debajo de los 450 euros.
Conviene saber que más de medio millón de hogares españoles tienen a todos sus
miembros en
paro. Entre los que disponen de empleo, hay un millón y medio de trabajadores
con un salario
entre los 450-600 euros mensuales. Según la Unión Europea, el 19 % de la
población española, es
decir, 7,6 millones de personas, viven por debajo de lo que en Europa se
considera el umbral de la
pobreza.
Como podemos comprobar, la situación no es especialmente satisfactoria. En
nuestro mundo laboral,
cerca de cinco millones de trabajadores rotan sin cesar sobre empleos
temporales. Es un empleo barato,
con fraudes laborales y renuncias obligadas a derechos y condiciones laborales
justas y con pocas
aportaciones a la caja de la Seguridad Social. La población activa femenina es
la mitad de la europea, con
una desigualdades increíbles, por ejemplo, los salarios son inferiores entre el
20-25% respecto a los
hombres.
La economía española sumergida según la Unión Europea representa un 23 % del
PIB. Esta
economía no aporta nada fiscalmente, ni a la caja de la Seguridad Social. La
masa de inmigración,
crece sin cesar, calculándose que en mayo del 2003, hay más de dos millones y
medio de
inmigrantes, muchos de ellos trabajando en la economía sumergida.
Según los datos del Eurostat, el gasto social en España es del 20,1%, mientras
en la Unión Europea es del
30%, es decir, hay un diferencial de diez puntos. Cuando llegó el Partido
Popular al poder, en el año
1996, el gasto social en España era del 22,1 % y su diferencial con Europa era
solo de 7,6%. Como
vemos, el gasto social con el Partido Popular ha disminuido ostensiblemente,
alejándonos de la
convergencia con los europeos. Por eso, hay que diferenciar la propaganda
oficial de la realidad.
¿Qué nos plantean ahora con las pensiones?
Trabajar más tiempo para cobrar menos. Ya hemos visto antes, lo que nos
proponen, alargar el
periodo de jubilación y que las pensiones sean más bajas. Es decir, dedicar
menos dinero en gasto social.
¿Hay alternativas distintas a las que nos proponen?
Evidentemente sí. La alternativa pasa por aumentar el número de contribuyentes a
la Seguridad
Social, para que la proporción cotizantes/jubilados sea viable y eso pasa por un
conjunto de
medidas de carácter laboral. Pasa por la salida a la luz de la economía
sumergida existente ( el 23% del
PIB), con lo cual aumentaría en la misma proporción los ingresos fiscales, los
de la Caja de la Seguridad
Social y el número de cotizantes. Mejorar las condiciones laborales de cinco
millones de trabajadores que
sólo hacen que rotar buscando su estabilidad y una mayor aportación a la
Seguridad Social. Aumentar la
tasa de empleo femenino a los niveles europeos, siendo imprescindible para ello
realizar toda una serie de
normas, y desarrollando las condiciones objetivas para el ingreso femenino en el
mundo del trabajo. Esta
entrada en el campo laboral de la mujer haría que la base de cotizantes
aumentara entre un 10-15%. Hay
que regularizar el mundo de la inmigración, que ésta se produzca de una forma
coherente para no
distorsionar las relaciones laborales, aportando toda su potencialidad
económica.
Solamente con el desarrollo de estas medidas, el número de cotizantes en la
Seguridad Social aumentaría
entre el 40-45%, con lo cual su consolidación sería un hecho.
Evidentemente se deberían añadir otras medidas complementarias, como alargar la
jubilación de
determinados colectivos, fuerzas del orden público, fuerzas armadas, etc.
A ello habría que añadirle, estímulos reales a la competitividad de nuestro
sistema económico, con fuertes
inversiones en I+D, en educación, etc. A pesar de la propaganda gubernamental,
nuestros índices de
competitividad económica en los últimos años ha descendido ostensiblemente.
Lo que está en juego no es el déficit presupuestario del Estado, sino el modelo
de sociedad. Tanto
Aznar como el Partido Popular aplican la frase de Margaret Thatcher “ la
sociedad es un
fantasma, sólo existe, la familia, el mercado y el Estado”.
Nos están planteando dejar una sociedad solidaria y aceptablemente justa, sin
construir otra sociedad que
sirva al hombre, sino que sirva al mercado
La economía no puede ser ajena a las consecuencias sociales porque el éxito
económico es un
instrumento, siendo un medio de atender y resolver la organización social y sus
problemas.
Edmundo Fayanás Escuer
Profesor de Historia
Equipo de redactores, El Inconformista Digital
Incorporación – Redacción. Pamplona. 20 Mayo 2003
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