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Las limitaciones de la política
electoral
Ken Knabb
Fuente:
http://www.elvarapalo.com/argumentos/formasgob.html
22 marzo 2003
Podemos distinguir de forma aproximativa cinco grados de
"gobierno":
- (1) Libertad sin restricción
- (2) Democracia directa
- (3) Democracia delegativa
- (4) Democracia representativa
- (5) Dictadura abierta de una minoría
La sociedad actual oscila entre (4) y (5), es decir entre el
dominio abierto de la minoría y el dominio encubierto de la minoría camuflado
por una fachada de democracia simbólica. Una sociedad liberada debe eliminar (4)
y (5) y reducir progresivamente la necesidad de (2) y (3)...
En la democracia representativa la gente abdica de su poder en beneficio de
candidatos elegidos. Los principios proclamados por los candidatos se limitan a
unas cuantas generalidades vagas, y una vez que han sido elegidos hay poco
control sobre sus decisiones reales acerca de cientos de problemas, aparte de
la débil amenaza de cambiar el voto, unos años más tarde, a cualquier rival
político igualmente incontrolable. Los representantes dependen de los ricos
mediante sobornos y aportaciones a la campaña; están subordinados a los
propietarios de los medios de comunicación, que deciden qué temas consiguen
publicidad; y son casi tan ignorantes y débiles como el público general en lo
que respecta a muchos asuntos importantes que están determinados por burócratas
y agencias secretas independientes. Los dictadores abiertos son a veces
derrocados, pero los verdaderos dominadores en los regímenes "democráticos", la
pequeña minoría que posee o controla virtualmente todo, nunca ganan ni pierden
el voto. La mayoría de la gente no sabe siquiera quiénes son...
En sí mismo, votar o no tiene poca importancia (quienes hacen una cuestión
importante de su rechazo a votar están revelando simplemente su propio
fetichismo). El problema es que el votar tiende a adormecer a la gente confiando
a otros que actúen por ellos, desviándolos de posibilidades más significativas.
Unas cuantas personas que toman alguna iniciativa creativa (pensemos en las
ocupaciones por los derechos civiles) pueden en última instancia tener un efecto
mucho más amplio que si hubieran puesto su energía en hacer campañas en favor de
políticos "menos malos" que sus oponentes. En el mejor de los casos, los
legisladores raramente hacen más de lo que son forzados a hacer por los
movimientos populares. Un régimen conservador bajo presión de movimientos
radicales independientes con frecuencia hace más concesiones que un régimen
liberal que sabe que puede contar con el apoyo radical. Si la gente se repliega
invariablemente en los males menores, todo lo que los gobernantes tienen que
hacer en cualquier situación en que su poder se vea amenazado es conjurarlo con
la amenaza de algún mal mayor.
Incluso en el caso raro en que un político "radical" tiene una oportunidad
realista de ganar unas elecciones, todos los tediosos esfuerzos de campaña de
miles de personas pueden ir a la alcantarilla un día por algún escándalo trivial
descubierto en su vida privada, o porque dice algo inteligente sin darse cuenta.
Si logra evitar estos escollos y parece que puede ganar, tiende a evadir temas
controvertidos por miedo a enemistarse con los votantes indecisos. Si finalmente
logra ser elegido, casi nunca se halla en posición de llevar a cabo las reformas
que ha prometido, excepto tal vez tras años de sucias negociaciones con sus
nuevos colegas; lo cual le da una buena excusa para ver como prioritario hacer
todos los compromisos necesarios para mantenerse indefinidamente en el cargo.
Alternando con los ricos y los poderosos, desarrolla nuevos intereses y nuevos
gustos, que justifica diciéndose a sí mismo que merece algunos beneficios en
compensación por todos sus años de trabajo por las buenas causas. Lo peor de
todo es que, si consigue finalmente que se aprueben algunas leyes
"progresistas", este éxito excepcional y normalmente trivial se muestra como una
evidencia del valor de confiar en la política electoral, convenciendo a mucha
gente para que invierta su energía en campañas similares por venir.
Como decía un graffiti de mayo del 68, "Es doloroso soportar a nuestros jefes;
pero es más estúpido elegirlos."
[Extracto del texto
EL PLACER DE LA REVOLUCION]
BUREAU OF
PUBLIC SECRETS
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