INFORME SOBRE LA FINANCIACIÓN DE LA POLÍTICA
(El Periódico, 7 octubre 2003)

El dinero negro de la política
El PSOE y el PSC deben más de 20 millones de euros en créditos impagados.
(La Clave, 21 febrero 2003)

La democracia de partidos, presa del poder económico

La financiación de los partidos políticos en España alimenta todo un entramado de corrupción, como señala un informe del Tribunal de Cuentas.

Fuente: www.attacmadrid.org
5 octubre 2003

La banca ha condonado en tres años (1997-99) deudas a los partidos políticos por importe de 19,1 millones de euros y ha tolerado impago de créditos ya vencidos (26 millones de euros sólo en 1999). La banca ejerce un control férreo sobre los partidos políticos, de tal forma que si estos ejercieran algún tipo de actividad contra sus intereses podrían ejecutar la deuda.. La banca nunca ha considerado la deuda de los partidos políticos como pérdidas sino como una inversión negociada. Sin hacer la historia financiera-política de la democracia en España, muy interesante en este sentido, podemos concluir la evidente adulteración de la democracia española...

El Tribunal de Cuentas, con el retraso que le es propio denuncia en sus tres últimos informes este trato corruptor con las formaciones políticas. Pero lo más vergonzoso del asunto es que el creciente endeudamiento y morosidad de los partidos se produjo a pesar de recibir en esos tres años 448 millones de euros en subvenciones públicas.

El Tribunal de Cuentas señala tres anomalías fundamentalmente. La primera y más general es la opacidad y el caos que envuelve las operaciones financieras de los partidos. Pero a pesar de esta dificultad el Tribunal ha podido señalar dos más excepcionalmente graves. Por un lado la existencia de operaciones que no han sido objeto de amortización en los plazos previstos. Esto significa que pólizas millonarias ya vencidas duermen en un cajón sin que el partido la abone ni renegocie su pago. Pero no hay compromiso expreso para su perdón. Así en 1999 esta partida supuso 26 millones de euros. Con ello la banca ejerce un control férreo sobre los partidos políticos, de tal forma que si estos ejercieran algún tipo de actividad contra sus intereses podrían ejecutar la deuda. ¿Qué partido político en España va a cuestionar los inmorales beneficios bancarios?. ¿Qué partido político va a cuestionar el blanqueo de dinero que hacen los bancos en paraísos fiscales?.
Lógicamente no podemos esperar que la derecha política lo haga, pero ¿qué partido de izquierdas se puede llamar de esa manera estando hipotecado a la banca?....NINGUNO. Podemos hablar del “Partido Socialista Bancario Español” (Sector Polanquista) o podemos hablar de “Izquierda hipotecaria Unida” (Sector Botín). ¿A quién van a defender los partidos políticos? ¿Al pueblo o a Botín?.

Pero por otro lado existe una fórmula extrema de favor bancario que consiste en la condonación de parte de la deuda como consecuencia de acuerdos expresos o tácitos de renegociación de operaciones de crédito.
Tal regalo supuso 9,8 millones de euros en 1997; 6,9 en 1998 y 2,3 millones en 1999. Esta condonación supone una violación expresa de la ley 3/87 de financiación de partidos. Señalemos algunos significativos
ejemplos. En 1999 el PNV vio borrada de un plumazo una deuda de 921.687 euros de capital y 608.433 de intereses. Eusko Alkartasuna se libró del pago de 843.373 euros de intereses. En 1998 al PSOE le perdonaron 5,8 millones de euros. Pero lo bueno del asunto es que de los 6,9 millones de euros perdonados en 1999, 6,8 eran sólo de intereses, lo cual significa que la banca sigue manteniendo la deuda del capital y por tanto no suelta de sus fauces a los partidos políticos.

Pero incluso aquellas formaciones que no tienen el favor bancario directo, según el informe del Tribunal de Cuentas, presentan un creciente endeudamiento. En 1999 el PP debía 15,7 millones de euros, más del doble que en su ejercicio anterior (6,2 millones). CiU alcanzaba en 1999 una deuda de 4,1 millones frente a los 293.000 del año anterior. El BNG duplicó su deuda entre 1998 y 99 pasando de 457.000 euros a más de
un millón. El PCE disminuye su deuda en medio millón de euros entre 1998 y 99 pero el Tribunal de Cuentas afirma que esa regularización de la deuda con las entidades acreedoras no es porque se haya pagado sino porque ha transcurrido el tiempo y el acreedor no ha reclamado el pago, además está regularización carece de la documentación que la acredite
(¿Será el Oro de Moscú que esta regresando a España poco a poco?)


La banca nunca ha considerado la deuda de los partidos políticos como pérdidas sino como una inversión negociada. Sin hacer la historia financiera-política de la democracia en España, muy interesante en este
sentido, podemos concluir la evidente adulteración de la democracia española:

1. Los partidos políticos son aparatos burocráticos, de personas que viven de la política y no para la política como servicio al bien del pueblo. Es fundamental el acceso al poder y conservarlo ya que las prebendas aumentan considerablemente.

2. Carecen de ideal y militancia que los sostenga, por ello siempre van a depender o de las subvenciones estatales que se autoconceden o de las subvenciones bancarias.

3. Esto convierte a los partidos políticos, de todo el espectro, en sujetos serviles y dependientes de los poderes financieros y mediáticos, estrechamente vinculados.

4. Los mecanismos legales, fiscales y judiciales para el control financiero de los partidos políticos están totalmente anulados en la práctica, por lo que se puede afirmar la existencia de un estado de corrupción consentida generalizada. ley de Financiación no desarrollada, Tribunal de Cuentas trabajando con tres o más años de retraso... etc.

5. La retórica democrática de los partidos es falsa por ello es necesario plantearse generar una opinión pública verdaderamente democrática donde el pueblo realmente protagonice y gestione su vida personal y colectiva.

Ovidio Arroyo - Boletín Autogestión
http://meg.vosn.net/mailman/listinfo/losmotivados_motivados.org

Ovidio Arroyo


INFORME SOBRE LA FINANCIACIÓN DE LA POLÍTICA
El Tribunal de Cuentas dice que la banca oculta deudas de los partidos

Las fuerzas hurtan del control los ingresos de sus grupos municipales

www.elperiodico.com
7 oct 2003
EL PERIÓDICO
MADRID

La falta de colaboración de algunos bancos y la imposibilidad de controlar la cada vez más alta financiación proveniente de ayuntamientos y parlamentos autonómos son las principales deficiencias detectadas por el Tribunal de Cuentas en la contabilidad de los partidos correspondiente al año 2001.
La financiación pública recibida ese ejercicio por los partidos para gastos ordinarios alcanzó la cifra de 149,6 millones de euros, a los que se añaden los 16,1 millones de euros correspondientes a las subvenciones electorales.

ENDEUDAMIENTO
La falta de colaboración de las entidades de crédito queda reflejada en el dato de que, en el ejercicio del 2000, fueron 26 de ellas las que no atendieron alguna de las peticiones formuladas por los partidos políticos a instancias del órgano fiscalizador, lo que impidió confirmar operaciones de endeudamiento por valor de 16,4 millones de euros.
El hecho de que los partidos no incorporen a su contabilidad la actividad de las organizaciones locales y la de los grupos políticos en las corporaciones locales sigue siendo la principal queja que plantea en su informe anual el Tribunal de Cuentas.
Ya en el año 2000, más de una cuarta parte de las subvenciones públicas para el funcionamiento ordinario de los partidos no pudo ser controlada por el tribunal al haber sido obtenida a través de la actividad municipal de los grupos políticos.
La razón de que no declaren estas partidas en su contabilidad radica en que son partidas que no están previstas en la ley de financiación de los partidos políticos de 1987, lo que las deja fuera del control efectivo del Tribunal de Cuentas.
En cuanto a las aportaciones privadas, han respetado en general la ley de 1987, con las salvedades --que se reiteran en los informes anuales-- relativas a aquellas donaciones anónimas que, al no estar identificado el titular, no se puede saber si cumplían o no los límites que prevé la legislación.


POLITICA ESPAÑOLA | FISCALIZACION DE LOS PARTIDOS

El PSOE y el PSC deben más de 20 millones de euros en créditos impagados

El dinero negro de la política

LA CLAVE, 21 febrero 2003
número 97

El Tribunal de Cuentas reconoce las dificultades que tiene para fiscalizar con trasparencia los presupuestos de las formaciones políticas. Más de 23 millones de euros en bonos, aportaciones anónimas e ingresos por actos que escapan al control de la ley de financiación de partidos

Deudas multimillonarias que los bancos no reclaman, fondos opacos, innumerables irregularidades en sus contabilidades, participación en empresas mercantiles y financiación irregular son algunas de las numerosas anomalías que el Tribunal de Cuentas denuncia cada ejercicio en sus informes de fiscalización de los partidos políticos. Año tras año, estas denuncias caen en saco roto, pese a las mociones que aprueba el Parlamento proponiendo reformar la ley de financiación de los partidos políticos de 1987.
    Sólo entre 1995 y 1999, último ejercicio fiscalizado por el Tribunal de Cuentas, cuatro partidos politicos han recibido 23.704.030 euros en “fondos opacos”. Según estos informes, el PNV recibió en esos cinco años a través de aportaciones un total de 6.854.883 euros; CDC, 6.160.000 euros; UDC, 5.951.318 euros; y el PP, 4.737.839 euros. Son aportaciones que se ingresan a través de bonos, recaudaciones en actos y jornadas o donativos anónimos y que no pueden ser controladas por nadie.
    El problema radica en que los bonos son donaciones que se realizan directamente en las oficinas de una entidad bancaria a través de tickets cuyo valor oscila entre los 30 y los 150 euros. Nada impide que una misma persona o empresa pueda comprar miles de ellos sin que el Tribunal de Cuentas tenga forma de descubrir su identidad ni comprobar que se cumple la ley que limita las aportaciones procedentes de una misma persona fisica o jurídica a un máximo de 60.241 euros en un mismo ejercicio.

     Durante todos estos años, los informes del Tribunal de Cuentas siempre señalan lo mismo: “Dada la naturaleza anónima de esas aportaciones no se ha podido comprobar el cumplimiento del límite legal establecido para las aportaciones privadas”.
    Un capítulo aparte merecen las donaciones anónimas, imposibles de controlar y mucho menos comprobar que cumplen la legislación vigente, que prohibe taxativamente que la cuantía total de las recibidas en un ejercicio económico anual sobrepase el 5 por 100 de la cantidad asignada en los Presupuestos Generales del Estado en ese ejercicio para atender la subvención pública a los partidos políticos.
    Lo mismo sucede con los ingresos que los partidos politicos obtienen de su recaudación en los actos y jornadas que celebran. “De estos ingresos únicamente se han podido comprobar los correspondientes abonos en los extractos de cuentas bancarias, no existiendo ningún otro soporte documental que acredite la naturaleza de los mismos”, dice todos los años el Tribunal de Cuentas.
    No obstante, tanto desde CiU como del PP se justifican estos “sistemas alternativos de financiación alegal”, y recuerdan que la legislación vigente no los prohibe de manera expresa. Así, por ejemplo, el portavoz catalán en la Comisión Mixta del Tribunal de Cuentas, Jordi Martí, recuerda que son una práctica que, en Cataluña, se remonta a la restauración de la Democracia, cuando todavía ni siquiera se había legislado sobre la financiación de los partidos.

    Según Jordi Martí, “en ningún caso la financiación que hayan podido recibir mi fuerza politica y otras fuerzas políticas del espectro parlamentario catalán tienen nada que ver con delitos o
con financiación irregular o ilícita. En todo caso, tal como dice el Tribunal de Cuentas, puede ser declarada como financiación alegal, pero creo que no estamos incurriendo en ningún tipo de
delito ni de irregularidad manifiesta, por el hecho de obtener fondos a través de esos bonos anónimos”.
    No obstante, el parlamentario de CiU afirma: “En el momento en que la nueva ley prohíba esa fórmula, todos los partidos dejaremos este sistema de financiación dirigido no sólo a la militancia y simpatizantes, sino también a quienes desean colaborar con nuestras formaciones”.
    Pero para el PP, estos “fondos opacos” de los que también se beneficia, no son nada si se comparan con la situación que atraviesa el PSOE, con créditos impagados y vencidos por importe de 6.765.060 euros, o su partido hermano, el Partido Socialista de Cataluña, con préstamos por valor de 14,18 millones de euros, que “están vencidos, que no amortizan, que no pagan intereses y que ni siquiera contabilizan en sus cuentas”.

Deuda de Filesa
    Para la portavoz del PP en la Comisión Mixta del Tribunal de Cuentas, María Jesús Ruíz, está multimillonaria deuda procede de Filesa, es decir, del mecanismo que idearon los socialistas para financiarse ilegalmente y que les permitió endeudarse muchísimo sin temor a hacer frente a los pagos hasta que se descubrió e1 sistema de corrupción.
    Ahora, el problema, es que acumulan una deuda muy elevada que no pueden afrontar. De momento, el principal partido de la oposición aguarda, quizás, como sospecha María Jesús Ruíz.
a la espera de que prescriba.
    “Por lo tanto, supondría claramente un caso de financiación alegal. Lo que es raro es que el banco no le envíe una carta al PSOE pidiéndole que devuelvan el crédito. Me da miedo que estén esperando a que prescriba la deuda porque sería un modo como otro cualquiera de condonarla, aunque de manera más limpia. No hay ningún partido político que tenga créditos vencidos desde hace nueve años y no se haga nada”, afirma indignada.
    Por ello, el PP sospecha que los socialistas pretenden que estos créditos multimillonarios prescriban, ante la imposibilidad de que los bancos o cajas se la perdonen, o que se modifique la ley para que los socialistas tengan alguna posibilidad de salir airosos de esta situación.
    Y en esta misma línea, la portavoz popular antepone el recurso a estos fondos opacos” con los que se financia su formación a las operaciones y mecanismos ideados por otros partidos políticos —caso del PSOE, PNV y EA— para recabar fondos. Estas fuerzas llegan a usar dinero de las partidas que les asignan los Presupuestos Generales del Estado, para participar en sociedades mercantiles, comprar medios de comunicación o, como en el caso de los nacionalistas vascos, crear su propia constructora dedicada a la edificación de las sedes de su partido. En este caso, el propio Tribunal de Cuentas reconoce que no puede abordar la fiscalización de los fondos de estas empresas y mucho menos los recursos que los partidos politicos pueden llegar a obtener gracias a su actividad mercantil.

Los miedos del PP

    Estas acusaciones son para los socialistas simplemente una excusa para los malos resultados electorales que otorgan al PP algunos sondeos, y un intento de romper el “consenso constitucional” en torno a la Ley de financiación de partidos políticos, un elemento clave en el funcionamiento de la estructura democrática y que estaría siendo utilizado por el PP “como arma arrojadiza” contra sus adversarios politicos.
    Ante esta situación, Joaquim Romeu Martí, del PSOE, insiste en la necesidad de que el Tribunal Cuentas fiscalice además las fundaciones adscritas al PP, y máxime cuando el Partido Popular ha optado por refundir todas ellas en la macrofundación FAES, que presidirá José María Aznar.
    “En este caso —explica—— habría que considerar la reciente aprobación de la Ley de Fundaciones, donde las que dependen de los partidos políticos también están sujetas a esta normativa, tanto en su estructura como en su funcionamiento. No obstante, los límites objetivos y la claridad de su financiación deben ser recogidos en la ley de financiación de partidos para que no de margen a ninguna irregularidad”.
    Pese a todo este cúmulo de irregularidades y anomalías, los partidos sólo han alcanzado esta semana el acuerdo de instar al Tribunal de Cuentas a que realice un “estudio exhaustivo” de las operaciones de crédito vencidas e impagadas, que suponen una “financiación encubierta” al margen de la legislación.
    Además todas las formaciones políticas coinciden en defender la necesidad de modificar la Ley 3/1987, de 2 de julio, sobre financiación de los partidos políticos, y garantizar con un nuevo texto los principios de transparencia y publicidad. Una ley donde se tengan en cuenta las resoluciones y recomendaciones emitidas por el Tribunal de Cuentas para que se suplan las deficiencias que se han detectado en los últimos quince años y se termine con la situación de ‘alegalidad’.
    Los dirigentes políticos están de acuerdo en que esta nueva ley debería establecer los límites objetivos en la financiación de los partidos y coaliciones, concretando el origen, la procedencia y el destino de los fondos. El único problema es que todos ellos reconocen, aunque en privado, la imposibilidad de afrontar una reforma de la ley en plena precampaña electoral y cuando sólo falta algo más de un año para las elecciones generales.
MANUEL BERNARDINO

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