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Situación insostenible en EMT Valencia
CC.OO. realiza una propuesta para mejorar el servicio del
transporte público
Para CC.OO. la solución pasaría por el incremento de plantilla y la
planificación del servicio con unos tiempos de trayecto reales en las líneas,
además de tiempos de regulación en cabeceras para cumplir con el servicio y las
frecuencias previstas.
Manuel del Álamo / José Calduch (Federación de Comunicación y Transporte /
País Valenciano)
Nuestra prensa, N.º 29 / Noviembre 2003
La calidad de vida en nuestras ciudades tiene como uno de sus ejes
fundamentales el transporte urbano público. Su eficacia y eficiencia, o todo lo
contrario, retrata el modelo de sociedad urbana en la que vivimos. En la ciudad
de Valencia el caso de la EMT es un buen ejemplo de esta situación.
A pesar de que las autoridades municipales rehuyan el debate, la situación que
padece la EMT es insostenible. Veamos la raíz de los problemas.
Alta velocidad comercial: Con el fin de ofertar una
alta velocidad comercial en los presupuestos anuales, los responsables
municipales y de la EMT plantean unos tiempos de recorridos en las líneas que no
se ajustan a la realidad. Por ejemplo, un coche de la línea 10 necesita para
ir de Cementerio a Benimaclet 50 minutos pero, en la
previsión de los horarios de trabajo el conductor tiene 40 minutos para realizar
ese recorrido. Esto provoca que el conductor se vea impotente para cumplir con
lo previsto, produciéndose incumplimiento de horarios y los consiguientes
retrasos y desregulación de las líneas.
Autobuses vacíos: Además, los usuarios comprueban a diario
cómo los autobuses o bien van unos juntos a otros, o bien a mucha distancia. El
motivo es menos conocido y se debe a que la empresa manda vacíos muchos coches
para recuperar el tiempo perdido, con los consiguientes
tiempos de espera en las paradas y la impotencia de los usuarios.
Autobuses que no dan servicio: Por otro lado, los
encargados de regular las líneas, mandan los autobuses retrasados con cartel de
retiro y sin cargar pasaje desde un final al otro final
de la línea sin dar servicio, con el fin de mantener la
velocidad comercial, lo que aumenta la irritación de los usuarios.
Aparcamiento en el carril bus: La red de la EMT sigue
supeditada al comportamiento del vehículo privado --carriles
bus que sólo sirven para aparcar donde le viene en gana a estos vehículos--
y el consentimiento del Ayuntamiento autorizando el aparcamiento en el carril
bus a las horas punta agrava aún más la situación.
Esta caótica situación provoca la pérdida continuada de pasajeros de la
EMT y el consiguiente incremento del déficit. Además, este descontrol hace
mella en los trabajadores que prestan el servicio De hecho, se han incrementado
las bajas por un 12% en los últimos 3 años.
Toda esta problemática tiene su punto de partida en la confección de los
presupuestos anuales, donde se presupuesta un absentismo laboral del 4%
cuando en 2002 fue del 8%. Esto supone que, de una plantilla de 1.200
conductores, hay un déficit de partida de 48 conductores. Se queda, entonces,
una media de 50 coches sin salir a prestar servicio diariamente, resintiéndose
las líneas, acumulándose el trabajo para el resto de conductores de la línea,
que reciben más trabajo y las broncas justificadas de los usuarios cansados de
permanecer en las paradas.
La solución de CC.OO.
Para CCOO. la solución pasaría, fundamentalmente,
por el incremento de plantilla y la planificación del servicio con unos tiempos
de trayecto reales en las líneas, contemplando, además, tiempos de regulación en
cabeceras para cumplir con el servicio y las frecuencias previstas. La retirada
de coches privados en los carriles bus, dando prioridad al transporte público, y
el cambio del concepto de kilómetros recorridos por el de pasajeros
transportados serian otras iniciativas precisas.
Solamente con esta política no se harían viajes de vacío, se incrementaría la
calidad del servicio prestado, los conductores tendrían unas mejores condiciones
de trabajo reduciendo el estrés y atendiendo mejor al usuario. Así se mejoraría
la regularidad del servicio, obteniéndose mayor confianza y fiabilidad del
usuario y, consecuentemente, se produciría un incremento de pasajeros.
El Ayuntamiento y la Dirección de EMT se equivocan
responsabilizando a los trabajadores de la EMT de la
actual situación aduciendo el elevado absentismo laboral cuando las
principales capitales del Estado están tres o cuatro puntos por encima de la
media de Valencia (Madrid, por ejemplo, alcanza un 13’56 % y Barcelona casi un
11 %). Esta política nos hace pensar que la mala gestión de la empresa por
parte del Ayuntamiento puede buscar como finalidad la privatización de EMT.
Desde luego la Federación de Comunicación y Transporte de CC.OO. del País
Valenciano va a dirigirse a todos los partidos políticos y asociaciones
vecinales para ofrecerles alternativas que impidan la degradación del servicio
de la EMT y no descartamos realizar movilizaciones para defender la empresa
pública y un servicio de calidad a los ciudadanos.
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